El tribunal esta colmado de gente. Los murmullos no paran de resonar en la sala y el juez se prepara para escuchar atentamente cada testimonio. El acusado es uno, por ahora, pero en tela de juicio hay varios. La cuestión es algo que millones de argentinos se preguntan: ¿Qué le pasa a la Selección Argentina de fútbol?....
En ese momento, las miradas apuntan al acusado por centenares de testigos y estos mismos esperan que él rompa el silencio y dé una explicación. Sin embargo, nada se escucha. Minutos después, el fiscal se dirige a las pruebas y comienza con el interrogatorio: ¿Por qué un planteo tan defensivo? ¿Por qué Lionel Messi juega más atrás, en vez de jugar más suelto adelante? ¿Por qué no pone a Javier Pastore, actual figura de Italia?
El acusado, con su buzo de DT, sigue sin omitir sonido. La defensa, por su parte, apunta a la medalla obtenida en los Juegos Olímpicos y avala a la trayectoria del acusado en su carrera como jugador de fútbol para que todavía haya un grado de confianza en él. No obstante, el público presente rompe el silencio y preocupado por el desempeño de la Selección, corea el nombre del mejor jugador de la historia. La incógnita es si lo dicen como sinónimo de buen juego y técnica o por qué quieren, por desesperación, que vuelva como técnico.
Luego, la sala comenzó a cuestionarse que la identidad del país se perdió y que el individuo a juzgar solo piensa jugar como el Barcelona. Por lo menos, se resalta que al mejor jugador del mundo se lo tiene, pero claro, no a los que acompañan al mismo en el club español. Ese es el único factor que se destaca, ya que después hay varias diferencias entre un equipo y el otro.
Primero y principal, la palabra equipo. Ahí no solo se les enseña a jugar al fútbol, sino también a pensar en fútbol, mientras que aquí, es una materia que aún no sea rendido y sigue pendiente, ya que en cada partido la mayoría de los jugadores pareciera que se disputan el premio por ver quien tiene más ego de todos. Por otro lado, la posesión del balón, tampoco es una cualidad del conjunto albiceleste. Caso contrario sucede con los españoles. Y así se podría enumerar una y mil razones más…
Siguiendo por el mismo hilo, se cuestionan entre los presentes porque Messi no canta el himno y no juega como en el Barcelona, en vez de hacerse la pregunta: ¿La culpa es solamente de un jugador o de once? ¿Cambia en algo que cante o no el himno? Es un símbolo de respeto, debería saberlo, pero al vivir tantos años afuera, es algo que le puede pasar a cualquiera. Como diría Maria Elena Walsh: “Me dijeron que en el reino del revés…” y se le agregaría al mejor jugador del mundo se lo silba en su propio país.
Si bien antes de que el acusado agarre el cargo de entrenador, se iba a realizar una reunión, asamblea para analizar quien podía sentarse en el banco y comenzar un nuevo proyecto para llevar a Argentina en el lugar que le corresponde, bien arriba. ¿Existió? ¿No existió? Son más incógnitas de un juicio que aún no finaliza.
Críticas, hipótesis, críticas y más hipótesis. Mientras tanto, se arma un equipo en base a un jugador, en vez de en función colectiva. Aún faltan más pruebas para condenar al acusado, o tal vez le darán el beneficio de la duda y saldrá como inocente. Sin más ni menos, el número de culpables puede ser mayor, pero como aún dije, el juicio esta en su plenitud y las pruebas sobre la mesa.