BUENOS AIRES -- Y una noche volvió la mística copera a la cancha de Independiente. Eduardo Tuzzio, desde los doce pasos, sentenció la historia ante Goiás y le permitió al Rey de Copas levantar por primera vez la Copa Sudamericana. Fiesta en el estadio Libertadores de América por su 16° título internacional. Y la ovalada no fue ajena a esta historia.
Claro, es que la pasión roja llegó hasta San Isidro, más precisamente hasta el CASI. Varios jugadores de la Academia, paradojas de la vida, estuvieron presentes en Avellaneda disfrutando de la nueva consagración del Diablo. Entre ellos, el capitán del Plantel Superior, Juan Campero. "Se vivió todo con mucho nervio. Los penales los sufrimos demasiado, pero cuando terminó la alegría fue doble. Nadie cruzaba una palabra y todos coincidimos que se sufre más en el fútbol que en un partido de rugby, en el que jugás y estás concentrado. Acá no depende de vos, por más que hinches", le explicó el forward a Scrum.com.
- ¿Con quién estuviste acompañado en el partido?
- Al palco fui con los hermanos Cubelli de Belgrano, estaba también Federico Salcedo, fue Gusi (Gustavo) Cohen, el Topo (Joaquín) Pichot -el hermano de Agustín-, el Bati (Isidro Martín Aramburu) y después del partido nos encontramos algunos más de Belgrano y del CASI, como Nico Pandelo, Andrés Nicholson y Gonzalo Brashich. Hay muchos del Rojo en el CASI.
- Uh, es difícil. Me gustaría compararme con Eduardo Tuzzio porque es un gran habilidoso y juega más con la experiencia que con otra cosa, aparte él es el capitán. No me comparo, me gustaría poder compararme -Risas-.
En varios partidos del CASI se lo vio a Chaqueto con la camiseta de Independiente debajo de la negra y blanca; una cábala que le funcionó en el 2005, cuando el conjunto de San Isidro salió campeón en el torneo de la URBA. "Ahora la cábala que hicimos fue tratar de ir el mismo grupo de personas a la cancha en los tres últimos partidos de la Copa. Cuando se quiso sumar gente que no había venido antes no la dejábamos porque no formaban parte", sostuvo Campero con respecto a esta Copa Sudamericana.
- ¿En tu vida hiciste alguna locura por Independiente?
- En el campeonato del 2002 yo estaba en Europa y seguía los partidos por Internet. Me acuerdo que contra Boca estaba lloviendo en Francia y yo para todos los encuentros me iba a un cyber que quedaba cerca de mi casa. Ese día, llegué a la cabina y la computadora que usaba siempre estaba ocupada. Le pedí al francés que se corra porque estaba jugando Independiente. Él no entendía nada. Volví a mi casa y llamé a la Argentina para ver cómo iba y me dijeron que iba perdiendo por 1-0. Me agarró la locura y me fui a una iglesia a rezar en la puerta. Cuando volví, ya había hecho el gol Lucas Pusineri. ¡Una locura!
El fanatismo de Juan fue transmitido por Esteban, su hermano mayor, quien fue la persona que lo hizo hincha de Independiente: "El me empezó a llevar a la cancha y después se hizo costumbre. La verdad es que se lo tengo que agradecer", sostuvo. Pero Chaqueto no es el único en San Isidro que siente esa pasión por el equipo de Avellaneda. "Somos un montón en el club: está Federico Thomann, Nicolás Pandelo, Federico Salcedo, Andrés Nicholson y Gonzalo Brashich; y cuando salimos campeones en 2005 también estaba Federico Böck. Siempre hubo hinchas de Independiente en el CASI. También en Belgrano hay bastantes; siempre me los cruzo en la cancha".
- Pobre la minoría que no es del Rojo...
- Encima somos fanáticos. Después hay de Boca. ¿De Racing? En el equipo no hay. Y si hubiera, no jugaría, no lo ponemos de titular -Risas-.
- Independiente empezó mal y terminó levantando una copa, ¿es posible que al CASI le pase lo mismo el año que viene?
- Ojalá. Lo que pasó con Independiente es que venía en una mala racha y quizás hay equipos que necesitan tocar fondo para salir a flote, y eso les sucedió antes de que llegara Antonio Mohamed. En CASI creo que estuvimos en un lugar que no quisimos, donde no nos gusta, donde no nos sentimos cómodos, que es muy abajo de la tabla. Tenemos un gran equipo y creo que el tocar fondo nos tiene que servir, quizás, para terminar como el Rojo ahora, ojala.
- Por último, ¿Vas a volver con la cábala de la camiseta de Independiente el año que viene?
- Y... ya hace un par de años que la dejé de usar. En épocas malas la traté de recuperar, pero las cábalas tienen su ciclo. Igual ésta ya nos dio mucho, ya nos dio un campeonato. Esa ya no la puedo usar más. Me parece, igual, que algo de Independiente para el próximo torneo tengo que llevar o usar.
Tras la consagración las celebraciones arrancaron en Avellaneda, en la sede de Independiente, y luego, con una caravana tras el micro con los jugadores, se trasladaron hacia el Obelisco. "Hasta las cinco de la mañana estuvimos festejando. Toda la noche, como corresponde", manifestó el segunda línea de las Cebras, quien cerró una jornada inolvidable junto a varios de sus compañeros y amigos del club.
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