miércoles, 28 de marzo de 2012

Un adiós doloroso

“Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres”, dice un verso de una de las canciones populares de María Elena Walsh, cuyos versos permanecerán en las memorias y en los corazones de las personas. Fue una poetisa, escritora, cantautora, dramaturga y compositora, pero por sobre todo, se convirtió en un mito cultural argentino.

La trágica noticia de su muerte se dio a conocer el 10 de enero. El Sanatorio de la Trinidad fue el escenario de dicha pesadilla, donde la autora falleció tras padecer una larga lucha con contra el cáncer, enfermedad que se agudizó en los últimos años. Las redes sociales fueron medios para expresar la tristeza ante tan lamentable hecho. No faltaron los agradecimientos a la ocasión, como también muestras de cariño rememorando fragmentos de sus obras como Manuelita, El reino del revés y el brujito de Gulubú, entre tantas otras.

A través de sus 80 años logró cosas con sus versos como ninguna otra persona. En la época de la dictadura de la Argentina fue capaz de describir el sentimiento y la resistencia que presentó el pueblo por medio de sus metáforas. Su imaginación y su creatividad ayudaron a grandes y chicos a vivir y recordar una infancia feliz, en donde se “cantaba al sol como la cigarra” o se “invitaba a tomar el té con una tetera de porcelana que no se ve” o se observaba a una “mona llamada Jacinta que se peina y quiere ser reina”.

El cortejo fúnebre salió desde SADAIC acompañado de familiares, amigos y seguidores que homenajearon a la cantautora, cuyas obras perdurarán en las generaciones actuales y seguramente, también en las que vendrán.

"Cuando conozca a otros hombres va a volver al pie"

Santiago Bal reconoce que su ex mujer "está muy dura" y que merece una chance con otra persona, pero no descarta reconciliarse. Verano cerca.


Los rumores no paran, pero Santiago Bal jura que su prioridad es su trabajo en el Circo Rodas, y su sueño, tener una oportunidad para reconquistar a Carmen Barbieri. Dios, el destino o el negocio del espectáculo los unen en Mar del Plata, ya que ambos están haciendo temporada. “Hice muchas, muchas cosas para reconquistar a Carmen. La llamo, la invito a comer, le propongo que desayunemos juntos. Pero no quiere saber nada de mí” acepta con resignación. Sin embargo, pese al dolor que lleva una separación llena de acusaciones y escándalos, el actor abre su alma en la presentación de su trabajo como integrante del Circo Rodas, que festeja su 25º aniversario. Una propuesta que lo llenó de alegría y le devolvió la confianza en su trabajo. “El promotor del circo es Ricardo Cristofani, amigo mío hace 50 años. Me llamó y se atajó pidiéndome que no me negara de entrada, porque era raro lo que me ofrecería. ‘Quiero que estés en el Circo Rodas’, me propuso. Hablé con mi hijo Mariano, que es mi mánager, y no quiso saber nada. Al día siguiente me llamó: “Mira lo estuve pensando… ¿Qué vas a hacer enero y febrero? Vas a estar mirando el techo en casa. creo que es muy bueno lo que podés hacer”. Fue lo que me terminó de convencer”, reconoce.

Si bien, el circo es un género que Bal nunca transitó, le gustó el desafío y pasó varias noches tratando de encontrarle la vuelta. “Son unas rutinas donde no se utiliza la palabra, se llaman rutinas mudas de humor, que van a resultar muy bien porque así lo entiende un nene de dos años y un señor de ochenta”, se entusiasma.

Su opinión no molesta Y la opinión de la mujer más importante de su vida, sigue siendo fundamental para él. “A Carmen le gustó la idea y le gustó mucho que esté ocupado. Sabe que lo mejor que me puede pasar es trabajar”, admite y reconoce que se ilusiona con estar cerca de ella, y que lo vaya a ver actuar. “Le va a encantar lo que hago”, promete. Y aclara, porque considera que hace falta, que su decisión de aceptar un trabajo en un circo de Mar del Plata, nada tuvo que ver con que Carmen haga temporada en la ciudad. “Voy donde me llamen. Me encanta Mar del Plata, estoy acostumbrado a trabajar en verano, pero eso no tiene nada que ver con estar cerca de ella”, afirma.

“Es muy brava, muy brava, pero creo que nos vamos a reconciliar” se esperanza, repitiendo su sueño como si de la repetición dependiera el futuro de su matrimonio. Pero a la vez, se queja de la mediatización de su ruptura. “Es que opina gente que ni siquiera conozco, como si me conociera de toda la vida”, se asombra, y reconoce que cada día que pasa, le cuesta más acercarse a Carmen. “Está muy dura, pero cuando conozca a otros hombres y se dé cuenta que soy el mejor, va a tener que volver al pie. Y si no vuelve, que sea feliz. Me encantaría que sea feliz de cualquier manera. Porque ahora la esta pasando muy mal. Si aparece alguien que le da alegría y que la hace feliz, me sentiría muy bien, aunque parezca raro. Me haría muy feliz”, se sincera el hombre que pasó por mil penurias.

Al momento de hacer balances, Santiago no elude dificultades y se deja llevar por el curso de las cosas. “En estos últimos años me han pasado cosas terribles de salud. Quiero seguir adelante en donde estoy. No quiero tener 30 años menos, no me interesa, porque he sufrido mucho y no vale la pena. No quiero tocar nada, quiero dejar las cosas como están. Tienen que seguir su curso y eso es la vida”, sentencia.

Sabrina Eliana Otaegui
Fotos: Andrés Settepani