Los rumores no paran, pero Santiago Bal jura que su prioridad es su trabajo en el Circo Rodas, y su sueño, tener una oportunidad para reconquistar a Carmen Barbieri. Dios, el destino o el negocio del espectáculo los unen en Mar del Plata, ya que ambos están haciendo temporada. “Hice muchas, muchas cosas para reconquistar a Carmen. La llamo, la invito a comer, le propongo que desayunemos juntos. Pero no quiere saber nada de mí” acepta con resignación. Sin embargo, pese al dolor que lleva una separación llena de acusaciones y escándalos, el actor abre su alma en la presentación de su trabajo como integrante del Circo Rodas, que festeja su 25º aniversario. Una propuesta que lo llenó de alegría y le devolvió la confianza en su trabajo. “El promotor del circo es Ricardo Cristofani, amigo mío hace 50 años. Me llamó y se atajó pidiéndome que no me negara de entrada, porque era raro lo que me ofrecería. ‘Quiero que estés en el Circo Rodas’, me propuso. Hablé con mi hijo Mariano, que es mi mánager, y no quiso saber nada. Al día siguiente me llamó: “Mira lo estuve pensando… ¿Qué vas a hacer enero y febrero? Vas a estar mirando el techo en casa. creo que es muy bueno lo que podés hacer”. Fue lo que me terminó de convencer”, reconoce.
Si bien, el circo es un género que Bal nunca transitó, le gustó el desafío y pasó varias noches tratando de encontrarle la vuelta. “Son unas rutinas donde no se utiliza la palabra, se llaman rutinas mudas de humor, que van a resultar muy bien porque así lo entiende un nene de dos años y un señor de ochenta”, se entusiasma. Su opinión no molesta Y la opinión de la mujer más importante de su vida, sigue siendo fundamental para él. “A Carmen le gustó la idea y le gustó mucho que esté ocupado. Sabe que lo mejor que me puede pasar es trabajar”, admite y reconoce que se ilusiona con estar cerca de ella, y que lo vaya a ver actuar. “Le va a encantar lo que hago”, promete. Y aclara, porque considera que hace falta, que su decisión de aceptar un trabajo en un circo de Mar del Plata, nada tuvo que ver con que Carmen haga temporada en la ciudad. “Voy donde me llamen. Me encanta Mar del Plata, estoy acostumbrado a trabajar en verano, pero eso no tiene nada que ver con estar cerca de ella”, afirma. “Es muy brava, muy brava, pero creo que nos vamos a reconciliar” se esperanza, repitiendo su sueño como si de la repetición dependiera el futuro de su matrimonio. Pero a la vez, se queja de la mediatización de su ruptura. “Es que opina gente que ni siquiera conozco, como si me conociera de toda la vida”, se asombra, y reconoce que cada día que pasa, le cuesta más acercarse a Carmen. “Está muy dura, pero cuando conozca a otros hombres y se dé cuenta que soy el mejor, va a tener que volver al pie. Y si no vuelve, que sea feliz. Me encantaría que sea feliz de cualquier manera. Porque ahora la esta pasando muy mal. Si aparece alguien que le da alegría y que la hace feliz, me sentiría muy bien, aunque parezca raro. Me haría muy feliz”, se sincera el hombre que pasó por mil penurias. Al momento de hacer balances, Santiago no elude dificultades y se deja llevar por el curso de las cosas. “En estos últimos años me han pasado cosas terribles de salud. Quiero seguir adelante en donde estoy. No quiero tener 30 años menos, no me interesa, porque he sufrido mucho y no vale la pena. No quiero tocar nada, quiero dejar las cosas como están. Tienen que seguir su curso y eso es la vida”, sentencia. Sabrina Eliana Otaegui Fotos: Andrés Settepani |