lunes, 17 de octubre de 2011

Un CASI teñido de Rojo

BUENOS AIRES -- Y una noche volvió la mística copera a la cancha de Independiente. Eduardo Tuzzio, desde los doce pasos, sentenció la historia ante Goiás y le permitió al Rey de Copas levantar por primera vez la Copa Sudamericana. Fiesta en el estadio Libertadores de América por su 16° título internacional. Y la ovalada no fue ajena a esta historia.

Claro, es que la pasión roja llegó hasta San Isidro, más precisamente hasta el CASI. Varios jugadores de la Academia, paradojas de la vida, estuvieron presentes en Avellaneda disfrutando de la nueva consagración del Diablo. Entre ellos, el capitán del Plantel Superior, Juan Campero. "Se vivió todo con mucho nervio. Los penales los sufrimos demasiado, pero cuando terminó la alegría fue doble. Nadie cruzaba una palabra y todos coincidimos que se sufre más en el fútbol que en un partido de rugby, en el que jugás y estás concentrado. Acá no depende de vos, por más que hinches", le explicó el forward a Scrum.com.

- ¿Con quién estuviste acompañado en el partido?

- Al palco fui con los hermanos Cubelli de Belgrano, estaba también Federico Salcedo, fue Gusi (Gustavo) Cohen, el Topo (Joaquín) Pichot -el hermano de Agustín-, el Bati (Isidro Martín Aramburu) y después del partido nos encontramos algunos más de Belgrano y del CASI, como Nico Pandelo, Andrés Nicholson y Gonzalo Brashich. Hay muchos del Rojo en el CASI.

- ¿Con qué jugador de Independiente te compararías?

- Uh, es difícil. Me gustaría compararme con Eduardo Tuzzio porque es un gran habilidoso y juega más con la experiencia que con otra cosa, aparte él es el capitán. No me comparo, me gustaría poder compararme -Risas-.

En varios partidos del CASI se lo vio a Chaqueto con la camiseta de Independiente debajo de la negra y blanca; una cábala que le funcionó en el 2005, cuando el conjunto de San Isidro salió campeón en el torneo de la URBA. "Ahora la cábala que hicimos fue tratar de ir el mismo grupo de personas a la cancha en los tres últimos partidos de la Copa. Cuando se quiso sumar gente que no había venido antes no la dejábamos porque no formaban parte", sostuvo Campero con respecto a esta Copa Sudamericana.

- ¿En tu vida hiciste alguna locura por Independiente?

- En el campeonato del 2002 yo estaba en Europa y seguía los partidos por Internet. Me acuerdo que contra Boca estaba lloviendo en Francia y yo para todos los encuentros me iba a un cyber que quedaba cerca de mi casa. Ese día, llegué a la cabina y la computadora que usaba siempre estaba ocupada. Le pedí al francés que se corra porque estaba jugando Independiente. Él no entendía nada. Volví a mi casa y llamé a la Argentina para ver cómo iba y me dijeron que iba perdiendo por 1-0. Me agarró la locura y me fui a una iglesia a rezar en la puerta. Cuando volví, ya había hecho el gol Lucas Pusineri. ¡Una locura!

El fanatismo de Juan fue transmitido por Esteban, su hermano mayor, quien fue la persona que lo hizo hincha de Independiente: "El me empezó a llevar a la cancha y después se hizo costumbre. La verdad es que se lo tengo que agradecer", sostuvo. Pero Chaqueto no es el único en San Isidro que siente esa pasión por el equipo de Avellaneda. "Somos un montón en el club: está Federico Thomann, Nicolás Pandelo, Federico Salcedo, Andrés Nicholson y Gonzalo Brashich; y cuando salimos campeones en 2005 también estaba Federico Böck. Siempre hubo hinchas de Independiente en el CASI. También en Belgrano hay bastantes; siempre me los cruzo en la cancha".

- Pobre la minoría que no es del Rojo...

- Encima somos fanáticos. Después hay de Boca. ¿De Racing? En el equipo no hay. Y si hubiera, no jugaría, no lo ponemos de titular -Risas-.

- Independiente empezó mal y terminó levantando una copa, ¿es posible que al CASI le pase lo mismo el año que viene?

- Ojalá. Lo que pasó con Independiente es que venía en una mala racha y quizás hay equipos que necesitan tocar fondo para salir a flote, y eso les sucedió antes de que llegara Antonio Mohamed. En CASI creo que estuvimos en un lugar que no quisimos, donde no nos gusta, donde no nos sentimos cómodos, que es muy abajo de la tabla. Tenemos un gran equipo y creo que el tocar fondo nos tiene que servir, quizás, para terminar como el Rojo ahora, ojala.

- Por último, ¿Vas a volver con la cábala de la camiseta de Independiente el año que viene?

- Y... ya hace un par de años que la dejé de usar. En épocas malas la traté de recuperar, pero las cábalas tienen su ciclo. Igual ésta ya nos dio mucho, ya nos dio un campeonato. Esa ya no la puedo usar más. Me parece, igual, que algo de Independiente para el próximo torneo tengo que llevar o usar.

Tras la consagración las celebraciones arrancaron en Avellaneda, en la sede de Independiente, y luego, con una caravana tras el micro con los jugadores, se trasladaron hacia el Obelisco. "Hasta las cinco de la mañana estuvimos festejando. Toda la noche, como corresponde", manifestó el segunda línea de las Cebras, quien cerró una jornada inolvidable junto a varios de sus compañeros y amigos del club.

jueves, 7 de julio de 2011

ARGENTINA EN TELA DE JUICIO

El tribunal esta colmado de gente. Los murmullos no paran de resonar en la sala y el juez se prepara para escuchar atentamente cada testimonio. El acusado es uno, por ahora, pero en tela de juicio hay varios. La cuestión es algo que millones de argentinos se preguntan: ¿Qué le pasa a la Selección Argentina de fútbol?....

En ese momento, las miradas apuntan al acusado por centenares de testigos y estos mismos esperan que él rompa el silencio y dé una explicación. Sin embargo, nada se escucha. Minutos después, el fiscal se dirige a las pruebas y comienza con el interrogatorio: ¿Por qué un planteo tan defensivo? ¿Por qué Lionel Messi juega más atrás, en vez de jugar más suelto adelante? ¿Por qué no pone a Javier Pastore, actual figura de Italia?

El acusado, con su buzo de DT, sigue sin omitir sonido. La defensa, por su parte, apunta a la medalla obtenida en los Juegos Olímpicos y avala a la trayectoria del acusado en su carrera como jugador de fútbol para que todavía haya un grado de confianza en él. No obstante, el público presente rompe el silencio y preocupado por el desempeño de la Selección, corea el nombre del mejor jugador de la historia. La incógnita es si lo dicen como sinónimo de buen juego y técnica o por qué quieren, por desesperación, que vuelva como técnico.

Luego, la sala comenzó a cuestionarse que la identidad del país se perdió y que el individuo a juzgar solo piensa jugar como el Barcelona. Por lo menos, se resalta que al mejor jugador del mundo se lo tiene, pero claro, no a los que acompañan al mismo en el club español. Ese es el único factor que se destaca, ya que después hay varias diferencias entre un equipo y el otro.

Primero y principal, la palabra equipo. Ahí no solo se les enseña a jugar al fútbol, sino también a pensar en fútbol, mientras que aquí, es una materia que aún no sea rendido y sigue pendiente, ya que en cada partido la mayoría de los jugadores pareciera que se disputan el premio por ver quien tiene más ego de todos. Por otro lado, la posesión del balón, tampoco es una cualidad del conjunto albiceleste. Caso contrario sucede con los españoles. Y así se podría enumerar una y mil razones más…

Siguiendo por el mismo hilo, se cuestionan entre los presentes porque Messi no canta el himno y no juega como en el Barcelona, en vez de hacerse la pregunta: ¿La culpa es solamente de un jugador o de once? ¿Cambia en algo que cante o no el himno? Es un símbolo de respeto, debería saberlo, pero al vivir tantos años afuera, es algo que le puede pasar a cualquiera. Como diría Maria Elena Walsh: “Me dijeron que en el reino del revés…” y se le agregaría al mejor jugador del mundo se lo silba en su propio país.

Si bien antes de que el acusado agarre el cargo de entrenador, se iba a realizar una reunión, asamblea para analizar quien podía sentarse en el banco y comenzar un nuevo proyecto para llevar a Argentina en el lugar que le corresponde, bien arriba. ¿Existió? ¿No existió? Son más incógnitas de un juicio que aún no finaliza.

Críticas, hipótesis, críticas y más hipótesis. Mientras tanto, se arma un equipo en base a un jugador, en vez de en función colectiva. Aún faltan más pruebas para condenar al acusado, o tal vez le darán el beneficio de la duda y saldrá como inocente. Sin más ni menos, el número de culpables puede ser mayor, pero como aún dije, el juicio esta en su plenitud y las pruebas sobre la mesa.